El mítico juego de la rana consiste en introducir desde cierta distancia una chapa o moneda por la boca abierta de una rana de metal puesta sobre una mesilla. Hay quienes le atribuyen el origen de este juego a una antigua leyenda Inca. En esta cultura los sapos eran venerados por sus poderes mágicos. En los días festivos se arrojaban piezas de oro en los lagos, siendo que si un sapo saltaba y comía la pieza, este se convertía en oro y se le concedía un deseo al tirador. Otros atribuyen el origen a la época de los egipcios, griegos y romanos, que colocaban a una altura elevada un ánfora, la cual acababan de beber; a continuación intentaban introducir por su boca unas piedras, y aquel que no acertaba a introducirla pagaba lo consumido.

En España, la historia del juego de la Rana está en Asturias. Según Gerardo Ruiz: “La Rana es un juego tradicional de lanzamiento de puntería y precisión, que en Asturias se desarrolló en el ambiente de los chigres y sidrerías, compartiendo espacio de juego con los Bolos y la Llave”. De antecedentes franceses, se viene jugando en Asturias al menos desde el siglo XIX”.

Tan sólo se necesita:

  • Una mesa de rana (preferentemente de madera, con el fin de evitar ruidos). La mesa deberá tener 9 agujeros, algunos de ellos con obstáculos.
  • Los petancos o petacos, 10 fichas o discos de hierro que son las que se lanzan.

 

DESARROLLO Y REGLAS DEL JUEGO

  • La mesa de rana se compone de: rana, molino, dos puentes y cinco agujeros.
  • Cada uno tiene una puntuación asignada: la rana 50 puntos, el molino 25 puntos, el puente 10 puntos y el resto de agujeros 5 puntos.
  • Cada jugador lanzará diez petacos por partida y dichas partidas se jugarán a diez tiradas.
  • La distancia de lanzamiento será de 3,5 metros.
  • Ganará aquel que al cabo obtenga mayor puntuación con 100 lanzamientos.
  • Cada jugador lanzará las fichas consecutivamente, una vez terminado su turno, se procede a contabilizar el puntaje alcanzado.
  • Solo se contabilizan fichas ingresadas por la parte superior. Se invalidan las que ingresen por el frente, sin dar nuevo turno de tiro.
  • Se lanzará por turnos hasta que un jugador alcance el puntaje acordado. En caso de empate, terminada la ronda de juego, se procede a un nuevo lanzamiento entre los finalistas.
  • Una vez lanzadas las fichas, bajo ningún pretexto se podrá volver a lanzar. Queda prohibido acercarse, distraer o cruzar cuando un jugador está lanzando.
  • El mayor puntaje se obtiene ingresando una ficha en la boca del Sapo, si sucede debe gritar: ¡Sapo!
  • Dependiendo del número de jugadores se pueden dividir los tejos entre ellos en el momento de comenzar la partida o como se a dicho, cada jugador dispondrá de la totalidad de fichas para vencer a sus oponentes.

 

En las siguientes imágenes podemos ver a nuestros mayores disfrutando de su tiempo libre. ¡Lo pasan en grande jugando al juego de la rana! 🙂

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